Pues eso que ayer y hoy estuve mirando fotos y lo único que saco en limpio es que ahora tengo un fuerte dolor en el pecho, como si me lo oprimieran, como si me pusieran una bota encima.
Una mezcla entre celos y desamor, y un dolor de estomago.
Y ganas de volver a cruzar miradas.
Tengo ganas de que esto termine.

Cuando me dejó el primer gran amor de mi vida estuve así un año y medio. Fueron 18 meses horribles que no quiero olvidar, porque de ellos creo que saqué un gran aprendizaje personal. Ese que no se puede transmitir porque nace y se queda dentro de mí. Estuve 18 meses buscándola por las calles, deseando encontrármela para rogarle que volviese conmigo. Cuando la veía con "el otro" me moría de celos y rompía a llorar. Terrible. Sólo tenía ganas de acabar con todo, de dejar de sufrir. 350 días de terrible y enloquecedora angustia. Anulado como ser sin el valor suficiente como para poner fin y término con todo. ¿Cómo hubiera sido el Mundo si me hubiese cortado las venas o tirado por un acantilado como quise hacer muchas veces?
Y un día se pasó. No fue premeditado, pero llegó. Un día me levanté y tenía la sensación de haber dejado un gran peso detrás. Como el que pasa una mala enfermedad y un día se levanta fresco como una lechuga, sin saber a ciencia cierta si lo que sucedió fue o no fue real o hubo parte de delirio por la fiebre en ello. Aún a veces me cruzo con ella y siento una mezcla de sobresalto con intención de huir y unas ganas inmensas por acercarme y hablar con ella después de tanto tiempo. Pero quiso que nunca más le volviese a dirigir la palabra. Lo pidió con una fuerza tan horrible, escupiendo cañonazos verbales que desmembraban mis sentimientos y emociones que decidí concederle aquello que más parecía desear, que nunca más volviese a dirigirme a ella en ninguna forma o modo, de manera directa o indirecta. Concedido pues.
Ahora soy más o menos feliz, pues lo mayor de lo aprendido es que mi universo sólo gira en torno a mí. Soy un planeta inmensamente rico en sentimientos, en emociones y en humanidad que gusta de vagar por el cosmos conociendo y desconociendo cuanto se me antoje. A veces quiero parar, porque es decisión mía, y co-orbitar en torno a otro planeta, convirtiéndonos en un sistema binario, pero sabiendo, en todo momento, que no hay una obligación eterna. Estoy porque quiero y puedo. Y ahora, sin ser más intensas las emociones, son de mejor calidad. Me gusta estar donde estoy sin despreciar lo que tuve que pasar para llegar a donde estoy.
Un abrazo
que estupidos los que escribieron esto no salen ni una puta imagen que me sirva maldita sea pero podrian alguna vez tenes algo desente coño la madre y como asemos?..........